
¿Cuántas veces al día suspiras sin darte cuenta?
Si los retiros de Yoga solucionaran para siempre el estrés, los templos budistas estarían en el top 1 de reservas de booking.
Mientras lees esto, puede que ya hayas hecho scroll durante un rato en tu teléfono, tengas
diez pestañas abiertas en el explorador de tu ordenador...
y ..
no seas capaz de terminar de leer esta frase, sin que aparezca un impulso repentino de salir
de aquí porque tienes cosas importantes que hacer.
Por cierto, ¿te has acordado de sacar la cena del congelador o hoy toca sandwich?
Esa sensación de querer terminar esta línea... y que tu mente ya esté en otra cosa.
Y si hoy superas la atención de un pez dorado y me atiendes más de 8 segundos...vas a
entender por qué la mayoría de técnicas antiestrés no funcionan a largo plazo... y qué sí
cambia las cosas de verdad.
Existe una solución para salir
de la rueda de hámster en la que te encuentras.
No es una meditación.
No es una técnica de respiración.
Y tampoco un suplemento para el estrés.
¿Y entonces qué es?
Seamos realistas; la mayoría de tips antiestrés, que rondan por ahí, son sólo viables
cuando trabajas media jornada, no tienes hijos y pides comida a domicilio.
Pero tú no tienes tiempo de perder más tiempo.
Bastante tienes ya con el trabajo, la casa y la familia.
Sin embargo, por más que te esfuerzas en tenerlo todo organizado, madrugar un poco más
y tener un ratito para ti por las noches... Hay algo que sabes que todavía no encaja.
En el trabajo todo son exigencias. En casa prácticamente tiras tú con todo...
Y luego están los niños, que hay que repetirles las cosas veinte veces.
No nos engañemos...No hay sistema organizativo ni técnica de respiración que solucione
esto.
Así que tranquila, porque hoy voy a explicarte
de la vida cotidiana y habitar tu propia calma,
en 12 semanas.
Sin irte de retiro, ni complicarte la vida.
Con solo 10 minutos al día.
Cuando te cuente mi historia y el sistema que descubrí, verás que el problema no es tu
situación y que lo tuyo sí tiene remedio.
Es más, si mañana cambiara tu situación, seguirías estresada y en el mismo punto.
Porque lo viví.
Pero ¿Quién soy yo que voy de experta en esto?
Palomitas con doble de mantequilla, por favor,
que se viene una buena historia.
Soy una mujer normal y corriente, igual que tú.
Mi nombre es Chio. Tengo 52 años, soy madre de tres hijos y trabajo en dos empleos.
¿Dos trabajos?
Sí, dos.
Y como imaginarás, también cargo con muchas preocupaciones y responsabilidades.
Por suerte, y gracias a un sistema, aprendí a encontrar la calma en el ojo del huracán...
aunque todo a mi alrededor fuera un caos imposible de controlar.
Pero esto antes no era así.
Te pongo en situación:
Era Viernes.
Estaba en la oficina y habíamos hecho un descanso para comer.
Bajamos al comedor. Una compañera me estaba hablando, y de repente... sin pensarlo,
sentí un impulso repentino por levantarte y me fui corriendo al baño sin decir nada.
Dejé el tenedor tirado en la mesa con el tupper de comida abierto y a todos mis compañeros
en plena conversación.
Me encerré en el baño y me senté en la taza del WC.
Mi cuerpo estaba tembloroso. Notaba un sudor frío bajando por mi frente y el pecho.
El corazón me iba a mil y era incapaz de articular una palabra.
Tal vez esto no te parezca algo tan grave, pero para mí fue aterrador.
Ese día sufrí mi primer ataque de ansiedad y fue el inicio de mi pesadilla.
Mi vida, aparentemente, estaba bien.
Tenía a mi esposo, tres hijos, un buen trabajo y me habían ascendido.
Pero la presión por llegar a todo, me hizo pagar un precio muy alto con la moneda más cara: mi salud.
De repente, un día...
me levanto con el ojo rojo.
“Conjuntivitis” pensé...
No le di mucha importancia.
Hasta que la rojez aumentó y un mes más tarde empecé a tener dificultades para cerrar el ojo.
O sea mi ojo no se cerraba.
¿Sabes lo que es sentir eso?
Pues lo que empezó por el ojo, continuó por las manos, los pies, las rodillas...
Era una mezcla entre un pez globo y una muñeca de porcelana.
Sentía que en cualquier momento me iba a quebrar.
Así que fui al médico
y me diagnosticaron una enfermedad autoinmune:
Artritis reumatoide.
La solución: tomar una medicación muy agresiva que (ya me adelantaron) me impediría ser madre
.
Imagínate el panorama.
Yo, que había estado trabajando como una loca intentando contentar a todo el mundo...
Liderando un equipo en un cargo de alta responsabilidad con un síndrome del impostor brutal.
Dando todo y más de mí para sentir que merecía ese puesto y el éxito laboral.
Yo que lo había dado todo...
Ahora mi cuerpo se había paralizado.
No podía más.
Atendía a mis hijos por la mañana, después me iba a trabajar y volvía a casa para atender a
mis hijos de nuevo.
Pero una no elige hasta qué punto es capaz de sostener ese estrés que había normalizado.
Eso lo elige el cuerpo.
Y te aseguro que cuando te enteras... ya es tarde.
Al no poder sostener esta situación, mi jefe me hizo una oferta para trabajar a media
jornada.
Acepté.
y ¿sabes qué?
Mi situación no mejoró.
De Guatemala a Guatapeor.
El estrés seguía ahí, como un ruido de fondo que no me dejaba respirar.
Los ataques de pánico se hicieron diarios. Me despertaba con el corazón a mil, y cualquier cosa podía desatar el siguiente.
Hasta dejé de conducir. El simple hecho de ponerme al volante me paralizaba.
Y, como si todo eso no bastara, llegó el golpe más duro: mi hijo empezó a tener problemas en el colegio.
Lejos de mejorar,
El Huracán se hizo tan grande que sentía que me iba a aplastar.
Pero bueno. No me malinterpretes.
No quiero que esto suene como una historia triste.
No te estoy contando todo esto porque quiera que sientas lástima por mí. Sé que esta es la
vida de muchas mujeres (y probablemente la tuya).
Mi historia tiene un final muy feliz.
Por eso quiero enseñarte el método que encontré (que jamás imaginé que fuera posible)
para vivir menos estresada y salir del vacío sin tener que cambiar de vida.
Lo que descubrí fue que no tenía que luchar contra el huracán, sino aprender a entrar en
su ojo.
El único lugar donde hay calma, incluso cuando afuera todo sigue girando.
Estos son los pasos que seguí y que han ayudado, a vivir en
calma en medio del caos, a decenas de mujeres como tú
Bienvenida a
Deja de vivir arrastrada por el huracán del estrés y aprende a
habitar tu propia calma en 12 semanas, incluso en medio del caos.
Sin retiros, ni complicarte la vida.
Con solo 10 minutos al día.
Te voy a enseñar una técnica expréss que puedes utilizar en cualquier lugar y
situación, para bajar la ansiedad en minutos y dormir mejor (funciona mejor que
cualquier suplemento o fármaco para el estrés o el insomnio).
Te voy a explicar la clave para dejar de reaccionar, como pollo sin cabeza, en
situaciones que te ponen a prueba, que cualquier persona debería saber para tener
su vida emocional bajo control (también sirve para no estallar a gritos con tus hijos
en momentos de tensión).
Gracias a un sistema de rutinas muy básico y rápido, vas a empezar el día con
más calma, sentirás más energía para llegar al final del día sin sentirte drenada
(cualquiera que quiera mejorar su productividad puede sacarle partido a esto).
Vas a descubrir aquello que te hace única y fuerte, con una técnica radiográfica de
tu personalidad que se usa incluso para negocios y cargos de alto valor.
Vas a aprender a poner límites de verdad y cómo esto cambia la partida por
completo (te aseguro que el mundo no se va al traste, y la gente te respetará mucho
más).
Te enseñaré un bloqueo que el 100% de mis alumnas tienen y que te está
manteniendo atrapada en estos momentos. Después de desbloquearlo vas a
sentir tu vida más liviana que una pluma.
Tus relaciones van a mejorar a un nivel que ahora no eres capaz de imaginar,
gracias a una teoría científica que llevo aplicando durante años y mantiene mi
matrimonio más vivo que nunca.
Vas a disfrutar más de tu vida y los placeres olvidados con un ejercicio de sanación
y recuperación de sueños olvidados (tu niña interior va a estar muy contenta y os lo
vais a pasar bomba juntas).
En esta fase del proceso vas a sentir que tu vida cobra más sentido que nunca.
Descubrirás tu propósito verdadero y empezarás tus mañanas con la misma
ilusión que tiene una niña en su primer día de excursión.
Te voy a enseñar un sistema, que también usan los CEOS de empresas de alto
valor, para alcanzar nuevas metas y objetivos y conseguir prácticamente cualquier
cosa que te propongas.
Aplicarás un sistema de organización que llevo utilizando durante años y que me
permite mantenerme en equilibrio entre mis dos empleos, mi familia y yo misma.
Sin libretas ni listas interminables, que probablemente ahora te generan más
ansiedad que calma.
Y la parte que probablemente más te guste:
Te voy a enseñar el paso a paso para manifestar de verdad sin ansiedad y que
aprendas a disfrutar del momento presente. Gracias a esto he podido manifestar
todo lo que tengo sin tener que esperar a ser feliz hasta conseguirlo.
El precio es de : __________ solo puedo atender a ______ personas para que todas tengáis la oportunidad de participar con calma y el acceso al programa se termina el ______ o hasta que se agoten las plazas.
Cada semana nos reunimos en vivo y directo a través de una videollamada Online.
Las sesiones duran 75 minutos. En estas sesiones vamos a poner en práctica el contenido de cada semana y será un espacio íntimo para trabajar juntas con todo el grupo y mi acompañamiento.
Es la parte que más valor tiene para mí, porque gracias a esto aprenderás a darte un espacio para ti todas las semanas (algo que seguramente no estás haciendo ahora porque priorizas otras cosas).
Además tendrás acceso a una plataforma privada, con acceso a todos los materiales que vamos a trabajar paso a paso. Sin agobios.
Para que sea cómodo y práctico para ti.
Puedes realizar las sesiones desde cualquier lugar y en cualquier momento (si no puedes asistir a alguna sesión no te preocupes, quedan grabadas y puedes repasarlas tanto como quieras).
Otra cosa que seguro te gusta, es que una vez entres al programa tendrás acceso al contenido de por vida.