
Llevo aproximadamente un mes con dolores por todo el cuerpo.
Al principio pensé que era estrés. Luego pensé que quizás tenía que ver con el trabajo profundo de terapia. Incluso llegué a preguntarme si había hecho algún movimiento raro al dormir.
Pero nada de eso era.
Finalmente me he dado cuenta de lo que realmente está pasando: hormonas.
Bienvenida a la perimenopausia.
Perimenopausia a los 50: la sorpresa que no esperaba (y que nadie me contó)
Yo pensaba que lo llevaba bastante bien. A mis 52 años, casi sin síntomas — algún sofoco de vez en cuando, nada más. Me sentía una mujer saludable, activa, en control.
Y entonces, de repente: pum.
Dolores como si me hubieran dado una paliza. Sin aviso. Sin causa aparente. Músculos, articulaciones, huesos… todo molestaba.
Me levantaba por la mañana sintiéndome como si hubiera corrido un maratón que nunca entrené.
Cuando hablamos de cambios hormonales mujer, solemos pensar en calor, en sudores nocturnos, en cambios de humor. Pero nadie te avisa del dolor generalizado.
Nadie te dice que la perimenopausia a los 50 puede llegar así: de golpe, sin anestesia, y sin manual de instrucciones.
Ayer fui a mi ginecóloga. Me escuchó, me exploró, revisó todo. Y al final me dijo: "Welcome to perimenopause."
Bienvenida a la fiesta, pensé
Lo que sí funciona: el ejercicio en la perimenopausia
Aquí va lo curioso.
Cuando salgo a correr, el dolor desaparece. No disminuye. Desaparece por completo. Durante una hora, mi cuerpo me da tregua.
¿Por qué? Porque al moverme, el cuerpo genera sus propias hormonas de bienestar y de alguna manera se equilibra. El ejercicio en la perimenopausia no es solo una recomendación bonita. Es medicina real.
El cuerpo, una vez más, sabe lo que necesita. Solo hay que escucharlo.
Así que ahora lo tengo claro: cuando duela, me muevo. Cuando me duela quedarme quieta, me levanto. No siempre será fácil, pero al menos sé que hay algo que sí funciona.

Qué esperar en la perimenopausia (esto no es un final, es un proceso)
Antes este tema era tabú. No se hablaba. Muchas mujeres lo pasaban solas, sin información, creyendo que algo andaba mal solo con ellas. Que se estaban volviendo locas. Que era el estrés. Que era la edad.
Pero no.
Es la salud de la mujer hablando. Es el cuerpo transformándose. Es una etapa más, como la adolescencia, como el embarazo... Solo que esta no viene con manual ni con celebración.
Por suerte, hoy hay más conversación.
Y yo quiero ser una de las voces que habla abiertamente sobre lo que realmente implica la perimenopausia: los síntomas que nadie te cuenta, los miedos que aparecen, y también los pequeños descubrimientos que te devuelven el poder.
Quizás esto le ayuda a alguien a poner nombre a algo que lleva semanas sin entender. Quizás le ahorra años de preocupación innecesaria. Ese es mi único propósito aquí.
Te iré contando
Os iré contando cómo lo voy llevando. Qué funciona. Qué no. Qué días son más duros y cuáles me sorprenden con algo de luz.
Porque esto no es un final. Es un proceso. Y como todo proceso, tiene sus subidas y sus bajadas.
I will figure it out.
Siempre lo hago. Y tú también.
Con cariño y mucha empatía,
Chio 💛
Escrito por: Chio Zubiria